Los derechos humanos son definidos como el conjunto de normas y preceptos basados en valores que hacen a la condición libre, igual y digna de todas las personas sin importar raza, religión, condición social, ideas, políticas, tradiciones, costumbres o cualquier otra característica. De allí es que se convierten en atributos inherentes a la dignidad de toda persona y por ello conllevan obligaciones de los Estados, porque no se materializan a raíz de la caridad, o del solo intercambio de producción.
Los estados deben generar las condiciones legislativas y administrativas para que se cumplan tanto los Derechos Civiles y Políticos (libertad de expresión, asociación, voto secreto, circular libremente, tener nacionalidad, acceso a la información, etc.) como los Económicos, Sociales y Culturales (salud, educación, trabajo, agua, vivienda digna, etc.). Tienen la obligación de respetar, proteger y satisfacer los derechos humanos. Es responsabilidad del Estado que podamos votar, tener educación, salud, trabajo, acceso a agua potable, vivienda digna, etc; todos son derechos, no necesidades, carencias o favores y deben ser garantizados, no ofrecidos.
Es una responsabilidad ciudadana ejercer nuestro derecho a ser escuchado, a romper la indiferencia de las autoridades, opinando, decidiendo, evaluando, criticando, exigiendo y proponiendo en las políticas y programas, apuntando a que las mismas respondan a las necesidades sentidas de la comunidad.